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Si tenés un problema lee esto!

11 oct
2 min de lectura

Actualizado: 13 oct

¿Qué es un problema? ¿Para qué sirve? ¿Qué sentido tiene en mi vida?


Hace tiempo que me acompañan estas preguntas, y quiero comenzar a compartir algo.


Lo más duro de reconocer es...


El problema no es lo que sucede. Es quién soy yo frente a lo que sucede.

Un mismo hecho desvela a una persona y a otra ni la roza. Eso me muestra que los problemas no viven en los hechos, sino en cómo los hechos suceden en mí: en mi manera de pensar, de sentir, de vincularme, de recordar el pasado y de imaginar el futuro. Mis problemas me pertenecen.


Tres miradas que me ayudaron a verlo

Una brecha. Hay problema cuando lo que pasa no coincide con lo que quiero que pase, y además me importa. Detrás de cada problema hay algo que valoro.

Una palabra. En griego, próblema es “lo arrojado adelante”: el obstáculo que traba el paso, pero también lo que se pone delante para ser examinado. Es lo que molesta y, a la vez, lo que convoca a pensar.

Una condición. Vivimos arrojados a un mundo que no controlamos del todo y, al mismo tiempo, proyectados hacia lo que todavía no es. El problema es esa tensión hecha experiencia.


Los problemas se parecen a nosotros mismos

Si tenés un problema lee esto!


Lo que el problema te está diciendo

Si pudiera hablar, creo que diría algo así:

“Lo que sabés, lo que hacés o lo que sos, hoy no alcanza. Algo en vos pide cambiar: en tu saber, en tu hacer, en tu sentir o en tu manera de ser. Mientras no ilumines ese rincón, voy a seguir acá. Y cuando lo nuevo sea tuyo, me voy a disolver.”


Por eso digo que cada problema señala un aspecto mío que todavía está en sombra.

Una aclaración necesaria: hay accidentes, enfermedades y pérdidas que nadie elige. Hacerme parte no es echarme la culpa. La culpa mira hacia atrás y paraliza; la responsabilidad mira hacia adelante, porque es mi capacidad de responder. No siempre elijo lo que me pasa, pero sí quién soy frente a eso.


El primer paso

Tomar un lugar dentro del problema. Mientras lo veo afuera, solo me queda esperar o quejarme. Cuando me reconozco parte, puedo hacer algo: estoy más abierto, más creativo, y las soluciones se vuelven accesibles.

Ahí el problema deja de ser un enemigo y empieza a enseñarme. Me invita a ser más grande que el desafío.


Una pregunta para tu semana

Pensá en el problema que hoy más te pesa: en qué forma te esta pidiendo crecer? acerca de que aspecto de vos misma te habla? ¿qué te está pidiendo aprender?

Si querés, respondé este mail y contame. Te leo. Y si sentís que solo no alcanza, pedir ayuda también es tomar un lugar.


Mario Curuchet · Escuela de Coaching Ontológico

CEAT - Centro de Aprendizaje para la Transformación www.mariocuruchet.com

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